Deudas
Salir de deudas: método
avalancha vs. bola de nieve.
Cuando tienes varias deudas a la vez, la pregunta no es solo cuánto pagar, sino en qué orden. Para salir de deudas hay dos estrategias clásicas: el método avalancha y el método bola de nieve. Ninguna es «la correcta» para todo el mundo. Depende de si tu punto débil son los números o la motivación.
Antes de elegir método, mira qué tipo de deuda tienes
No todas las deudas pesan igual. Una tarjeta revolving o un descubierto suelen tener intereses mucho más altos que un préstamo personal o una hipoteca, y eso debería contar en cualquier plan. Antes de decidir el orden, apunta de cada deuda su interés real y si tiene comisión por amortizar antes de tiempo. Ojo con fijarte solo en la cuota: una cuota baja puede esconder un interés alto estirado a muchos años.
Método avalancha: primero el interés más alto
Pagas el mínimo en todas las deudas menos en la que tiene el interés más alto, que se lleva todo el dinero extra que puedas poner. Cuando la liquidas, pasas a la siguiente con más interés, y así hasta el final.
Con los números en la mano, es la opción más eficiente: pagas menos intereses en total. El problema es psicológico. Si la deuda más cara es también la más grande, puedes tardar mucho en cerrar la primera, y hay gente que se desanima y lo deja.
Método bola de nieve: primero el saldo más pequeño
Pagas el mínimo en todas menos en la de saldo más pequeño, tenga el interés que tenga. La cierras pronto y te apuntas una victoria rápida. Lo que pagabas por ella se suma a la siguiente más pequeña, y por eso se llama así: la bola crece con cada deuda que cae.
En total pagas algo más de intereses que con la avalancha. A cambio, esas primeras victorias son, para mucha gente, lo que separa mantener el plan durante meses de dejarlo a la tercera semana.
Un tercer factor del que casi nadie habla: la carga mental
Tener muchas deudas abiertas cansa. Son varias fechas de pago, varios bancos y varios importes que recordar. Hay quien prefiere cerrar primero la deuda que más lío le da (la de una entidad con la que solo tiene eso, o la que se cobra en una fecha incómoda), aunque no sea ni la más pequeña ni la más cara, solo para tener menos frentes abiertos. No es de manual, pero tiene sentido cuando el follón de gestionarlo pesa tanto como los números.
Cuál elegir para salir de deudas
No hay una respuesta para todos:
- Si lo que te cuesta es mantener la motivación, la bola de nieve suele funcionar mejor en la práctica, aunque pagues algo más de intereses.
- Si quieres exprimir cada euro y sabes que aguantarás un plan largo sin victorias tempranas, la avalancha te ahorra más dinero.
Sé sincero contigo. No sirve de nada elegir el método más rentable sobre el papel si sabes que lo vas a abandonar.
Lo que tienen en común los dos métodos
En los dos casos, lo primero es tener delante todas tus deudas: importe, interés y pago mínimo de cada una. Sin esa foto completa, cualquier estrategia cuesta el doble. En MoneyUpHero puedes apuntar cada deuda con su interés y su cuota mensual, y la app te estima cuántos meses te quedan para liquidarla. Así no tienes que ir juntando extractos de tres bancos distintos.
Un ejemplo con tres deudas
Pongamos tres deudas (cifras de ejemplo): una tarjeta de crédito de 800 € al 20 % de interés, un préstamo personal de 3.000 € al 9 % y 1.500 € que te dejó tu hermana sin intereses. Con la avalancha, todo el extra va primero a la tarjeta, porque es la más cara. Y como además es la más pequeña, aquí los dos métodos empiezan igual. La diferencia llega después: con avalancha, el siguiente objetivo sería el préstamo personal por su interés; con bola de nieve, el dinero de tu hermana, por ser el saldo más pequeño que queda, aunque no haya intereses que ahorrar.
Pasa a menudo: los dos métodos coinciden en el primer paso y se separan más adelante. Por eso merece la pena probarlos con tus propias cifras y no solo en teoría.
Cuánto poner de más cada mes, con realismo
Antes de ordenar las deudas, hay otra pregunta igual de importante: cuánto puedes pagar por encima de los mínimos sin tocar lo esencial y sin quedarte a cero para imprevistos. Un plan que no deja ni un euro de colchón es frágil. Al primer gasto inesperado tienes que volver a pedir y deshaces lo avanzado. Un plan más modesto que aguantas meses sin interrupciones suele llegar antes que uno ambicioso que se rompe al primer imprevisto.
Si no llegas ni a los pagos mínimos
Si la suma de los mínimos de todas tus deudas es más de lo que puedes pagar al mes, ni la avalancha ni la bola de nieve son la herramienta todavía. Es otra situación: toca hablar con cada acreedor para renegociar condiciones o buscar ayuda en un servicio especializado en asesoramiento de deudas. Eso no lo arregla ninguna app por sí sola.
Refinanciar o reunificar: cuándo tiene sentido
Juntar varias deudas en una con un interés más bajo que la media de las que tenías puede simplificarte la vida y abaratar el total. Pero solo si el nuevo interés es mejor de verdad (mira también comisiones y plazo) y si no aprovechas el hueco que queda en la tarjeta para volver a llenarlo. Reunificar sin cambiar el hábito que te llevó a endeudarte suele acabar igual unos meses después, con una deuda todavía mayor.
Qué hacer cuando aparece un imprevisto
Un plan de deudas casi nunca va en línea recta. Si un gasto inesperado te obliga a parar los pagos extra un mes, lo importante es volver en cuanto puedas, no tirarlo todo porque «ya se ha roto». Un mes de pausa no borra los meses que llevas. Solo los borra si lo usas como excusa para dejarlo.
Resumen: avalancha o bola de nieve
La avalancha ahorra más dinero; la bola de nieve sostiene mejor la motivación. Elige el que de verdad vayas a mantener. Tu primer paso: haz hoy la lista de tus deudas con importe, interés y cuota mínima. Con eso delante, la decisión es mucho más fácil.
Artículos relacionados
- Fondo de emergencia: cuánto dinero y dónde guardarlo
- Cómo hacer un presupuesto que funcione
- Gasto impulsivo: por qué pasa y cómo frenarlo
¿Quieres llevarlo a la práctica? Descarga MoneyUpHero gratis y apúntalo todo desde el móvil.
Ponlo en práctica
